Los últimos datos del INDEC dejaron una fotografía con fuertes contrastes en el mercado laboral argentino. Aunque la tasa de desocupación nacional se mantuvo en 7,8% durante el primer trimestre de 2026, el panorama cambia drásticamente cuando se observa el mapa regional. En la provincia de Buenos Aires, varios de los principales centros urbanos registraron niveles de desempleo por encima de la media nacional y señales de una creciente precarización laboral.
La diferencia más marcada aparece dentro del Área Metropolitana de Buenos Aires. Mientras la Ciudad de Buenos Aires registró una tasa de desocupación de apenas 4,8%, los partidos del Conurbano alcanzaron el 9,7%, más del doble.
El contraste también se refleja en otros indicadores. CABA mostró una tasa de actividad del 53,4% y un nivel de empleo del 50,8%, los más altos de la región. En cambio, el Conurbano registró una actividad del 48% y un empleo del 43,4%, evidenciando mayores dificultades para absorber la demanda laboral.
Los datos vuelven a poner sobre la mesa una realidad conocida: la recuperación económica y las oportunidades laborales no impactan de la misma manera en todos los territorios. Mientras algunos sectores urbanos logran sostener mejores niveles de empleo, amplias zonas del Gran Buenos Aires continúan enfrentando mayores obstáculos para generar puestos de trabajo.
Bahía Blanca, la más afectada
Entre los aglomerados bonaerenses relevados por el INDEC, Bahía Blanca-Cerri fue la región con peor desempeño. Allí la desocupación alcanzó el 10,1%, convirtiéndose en la única gran ciudad de la provincia que superó la barrera de los dos dígitos.
La cifra refleja las dificultades que atraviesa uno de los polos productivos más importantes del sur bonaerense. A pesar de mantener una tasa de actividad cercana al promedio provincial, el mercado laboral local mostró problemas para absorber a quienes buscan empleo.
La Plata y el fenómeno del segundo trabajo
En el Gran La Plata, la desocupación se ubicó en 7,8%, exactamente en línea con la media nacional. Sin embargo, detrás de ese dato apareció una señal que llamó la atención de los analistas.
Según el informe, el 23,8% de los ocupados busca activamente otro empleo. Es decir, casi uno de cada cuatro trabajadores intenta complementar sus ingresos con una segunda actividad laboral.
A eso se suma una tasa de subocupación del 18,2%, considerablemente superior al promedio nacional. El dato refleja que una parte importante de los trabajadores tiene empleo, pero trabaja menos horas de las que necesita o desea.
La situación expone una problemática que viene creciendo en distintos puntos del país: la dificultad para sostener ingresos suficientes con un único empleo.
Empleo estable, pero más precario
El informe del INDEC mostró que la estabilidad de la tasa de desempleo convive con un deterioro en otros indicadores laborales.
La subocupación subió hasta el 11,1%, lo que representa un incremento de 1,1 puntos porcentuales respecto del primer trimestre de 2025. Además, la informalidad laboral alcanzó el 44,2%, consolidándose como uno de los principales problemas estructurales del mercado de trabajo argentino.
En paralelo, el 12,1% de los ocupados trabaja menos horas de las que quisiera, mientras que el 26,6% se encuentra sobreocupado, con jornadas superiores a las 45 horas semanales.
Los números revelan que el desafío ya no pasa únicamente por la cantidad de empleo disponible. También aparece la calidad de los puestos de trabajo y la capacidad de los salarios para sostener el poder adquisitivo.
Así, mientras la estadística general muestra estabilidad, el mapa laboral bonaerense refleja una realidad más compleja: desempleo elevado en el Conurbano y Bahía Blanca, crecimiento de la subocupación y cada vez más trabajadores que buscan un segundo ingreso para llegar a fin de mes.