“Ni una llamada”: la crítica de Kicillof al Gobierno en pleno adiós al Indio

La multitudinaria despedida de Carlos «Indio» Solari dejó una fuerte postal de movilización popular, pero también abrió un nuevo capítulo en la disputa política entre el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, y el presidente Javier Milei.

Tras el histórico homenaje realizado en Villa Domínico, Kicillof aseguró que la Provincia puso a disposición todos sus recursos para garantizar el operativo y lanzó una crítica directa al Gobierno nacional: «No tuvimos ni llamadas ni ayuda de parte del Gobierno de Milei».

Las declaraciones se produjeron luego de una jornada que reunió a cientos de miles de fanáticos para despedir al ex líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, en un evento que requirió una compleja organización logística, sanitaria y de seguridad.

El reproche a la Casa Rosada

Kicillof destacó el trabajo realizado por la Provincia y los municipios involucrados para garantizar que la despedida se desarrollara sin incidentes.

«Toda la Provincia estuvo disponible para despedir al Indio», sostuvo el mandatario bonaerense al referirse al despliegue de efectivos policiales, personal de salud y distintas áreas del Estado provincial que participaron del operativo.

Pero el reconocimiento al trabajo realizado estuvo acompañado por un mensaje político. Según planteó, desde la administración nacional no existió ningún tipo de contacto ni ofrecimiento de colaboración durante la organización del evento.

La afirmación se da en un contexto de fuerte enfrentamiento entre la gestión bonaerense y la Casa Rosada, que mantienen disputas permanentes por fondos, seguridad y políticas públicas.

El rol de Máximo Kirchner

Kicillof también reveló que trabajó de manera coordinada con Máximo Kirchner para resolver los desafíos que implicaba organizar una despedida masiva para uno de los artistas más convocantes de la historia argentina.

Distintas versiones señalaron que el líder de La Cámpora tuvo un papel clave en las gestiones con la familia del músico y en la búsqueda de un espacio adecuado para recibir a la enorme cantidad de seguidores que querían darle el último adiós. Entre las alternativas analizadas aparecieron distintos predios hasta que finalmente se definió la realización del homenaje en Avellaneda.

La organización requirió además la participación del municipio conducido por Jorge Ferraresi y un importante despliegue provincial para garantizar la seguridad del evento.

Una despedida que también dejó señales políticas

La muerte del Indio generó una conmoción transversal que atravesó generaciones y espacios políticos. Sin embargo, detrás de la despedida también quedaron expuestas algunas tensiones.

Mientras el Gobierno nacional había descartado previamente la posibilidad de realizar el velatorio en el Congreso por cuestiones logísticas y de seguridad, la Provincia terminó encabezando buena parte de la organización del homenaje popular.

Por eso, las palabras de Kicillof no pasaron desapercibidas. En medio de una relación cada vez más deteriorada con Milei, el gobernador aprovechó el cierre de una jornada histórica para remarcar lo que considera una ausencia de Nación y, al mismo tiempo, exhibir capacidad de gestión frente a un acontecimiento que movilizó a cientos de miles de personas.

La despedida del Indio terminó así convertida no sólo en un fenómeno cultural y popular sin precedentes, sino también en un nuevo escenario para la disputa política entre Provincia y Nación.