El Presupuesto 2027 plantea un escenario económico optimista para el último año del mandato de Javier Milei: crecimiento del 4%, inflación del 18%, dólar a $1.847 para diciembre y continuidad del superávit fiscal. El desafío para el Gobierno será sostener esas metas en un año atravesado por las elecciones presidenciales y por un contexto económico todavía desigual.
La proyección de crecimiento aparece como uno de los puntos más exigentes del proyecto. El Ejecutivo espera que el Producto Bruto Interno avance 4% durante 2027, una cifra que supera los pronósticos de la mayoría de los analistas mencionados en el análisis económico.
El antecedente inmediato genera dudas sobre el cumplimiento de esa meta. Para 2026, el Presupuesto había contemplado una expansión del PBI del 5%, mientras que la estimación actualizada ubica el crecimiento del año por debajo del 2%.
La apuesta oficial es alcanzar así tres años consecutivos de expansión económica, aunque con una dinámica desigual entre sectores.
Crecimiento, inflación y dólar: las principales metas para 2027
El escenario previsto mantiene una economía con comportamiento dispar. Agro, energía y, en menor medida, minería aparecen como los sectores llamados a impulsar la actividad, mientras que el comercio minorista, la industria y la construcción continuarían mostrando mayores dificultades.
La inflación, en tanto, fue proyectada en 18% para todo 2027. La estimación implica un promedio mensual cercano al 1,4%, levemente por debajo de las previsiones de mercado, que ubican la inflación anual alrededor del 20%.
También en este punto existe un antecedente que alimenta las dudas. La estimación oficial de inflación para 2026 había sido de 10,1%, un número que quedó ampliamente superado durante el primer trimestre.
El comportamiento del dólar será determinante para cumplir con la meta inflacionaria. El Gobierno proyecta un tipo de cambio de $1.847 para diciembre de 2027, con una suba anual del 15%, en línea con buena parte de la inflación esperada.
El supuesto oficial es que no se produzca un salto cambiario como el registrado durante la previa electoral de 2025. La eventual dolarización de carteras antes de los comicios también aparece como uno de los factores que podrían afectar el consumo interno.
Superávit fiscal y recuperación de los salarios
El Presupuesto 2027 también busca sostener uno de los principales ejes económicos de la gestión de Milei: el equilibrio de las cuentas públicas.
El proyecto contempla un superávit primario equivalente al 1,5% del PBI y un resultado financiero positivo del 0,2%, una vez descontados los intereses de la deuda.
A la vez, el Gobierno proyecta una mejora del 25,4% en el salario promedio durante 2027. La expectativa oficial es que esa recuperación del poder adquisitivo contribuya a fortalecer el consumo interno, uno de los componentes de la economía que todavía presenta dificultades para despegar.
El escenario planteado combina, de esta manera, crecimiento, menor inflación, estabilidad cambiaria y superávit fiscal. El objetivo es que la expansión esté acompañada por una mayor generación de dólares provenientes de las exportaciones.
Pero el desafío no será solamente económico. El Presupuesto 2027 llegará al Congreso en un año electoral y abrirá una discusión sobre las prioridades del Gobierno, las partidas destinadas a cada área y los recursos que efectivamente tendrán las distintas políticas públicas.
El debate parlamentario deberá poner bajo análisis las principales hipótesis del proyecto: cuánto puede crecer la economía, hasta dónde puede bajar la inflación, cómo evolucionará el dólar y si será posible sostener el superávit fiscal. Sobre esas proyecciones se construirá buena parte de la discusión económica y política de 2027.