Cristina Fernández de Kirchner volvió a ubicarse en el centro de la escena política con la publicación de una carta abierta en la que denunció una presunta persecución judicial y anunció que llevó su caso al Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.
En un texto de fuerte contenido político, la ex presidenta sostuvo que la condena en la causa Vialidad forma parte de una estrategia destinada a excluirla de la vida pública y cuestionó duramente el accionar de la Justicia argentina.
“La proscripción perpetua es, en realidad, la pena principal. La privación de la libertad por seis años es sólo la accesoria”, afirmó.
La ex mandataria sostuvo que el objetivo de las decisiones judiciales que la afectan no es únicamente su persona, sino también el espacio político que representa. Según planteó, existe una intención de impedir que una parte de la sociedad vuelva a elegir electoralmente al proyecto político identificado con el kirchnerismo.
La denuncia ante Naciones Unidas
El principal anuncio de la carta fue la presentación de una comunicación individual ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU.
Cristina argumentó que recurrió a los organismos internacionales porque considera agotadas las garantías dentro del sistema institucional argentino. En ese sentido, aseguró que el Derecho Internacional de los Derechos Humanos debe actuar cuando los mecanismos internos dejan de proteger a los ciudadanos frente a los abusos del poder.
Además, informó que incorporó a su defensa a dos abogados extranjeros de trayectoria internacional: el español Javier Borrego y el brasileño Rafael Valim.
Según explicó, ambos juristas tendrán la misión de impulsar la denuncia y exponer ante organismos internacionales las supuestas irregularidades cometidas durante el proceso judicial que derivó en su condena.
La acusación de machismo judicial
Uno de los ejes más fuertes del documento fue la denuncia de un supuesto componente de discriminación de género en las causas que enfrentó.
Cristina afirmó que fue juzgada no sólo por sus decisiones políticas sino también por su condición de mujer y por haber ejercido el liderazgo político desde una posición de poder históricamente ocupada por hombres.
“Ser la única mujer electa y reelecta Presidenta de la República Argentina y, al mismo tiempo, la única ex presidente condenada por la Corte Suprema. ¿En serio alguien puede pensar que eso es una casualidad?”, planteó.
La ex mandataria también vinculó la hostilidad política y mediática que denuncia con el atentado que sufrió el 1 de septiembre de 2022, al considerar que existió un clima de violencia y estigmatización que excedió los límites de la confrontación democrática.
Un mensaje para su militancia
En el tramo final de la carta, Cristina buscó enviar una señal de fortaleza hacia sus seguidores y rechazó cualquier posibilidad de retirarse de la disputa política.
“Jamás me doblegaré ante quienes creen que pueden vencer mediante la persecución y el miedo”, sostuvo.
También insistió en que continuará luchando por demostrar su inocencia y pidió a sus simpatizantes no perder la esperanza frente al escenario actual.
El mensaje aparece en un momento de alta tensión política y judicial. Mientras el kirchnerismo denuncia una estrategia de proscripción, sus detractores sostienen que las condenas son el resultado de investigaciones y decisiones adoptadas por tribunales competentes.
Con esta nueva presentación internacional, Cristina busca trasladar la discusión más allá de las fronteras argentinas y reabrir el debate sobre el impacto político de las causas judiciales que marcaron los últimos años de la vida pública del país.
Carta Abierta: El costo democrático de la politización de la justicia.https://t.co/TlXxHOAgqr
— Cristina Kirchner (@CFKArgentina) July 29, 2026