“No pido que me crean. Solo que me lean”: la defensa de Espert ante la Justicia

José Luis Espert salió a responder públicamente a la imputación judicial que enfrenta por presunto lavado de dinero vinculado a un contrato de consultoría firmado en 2019. A través de un extenso mensaje publicado en redes sociales, el diputado aseguró que presentó un descargo de 65 páginas, acompañado por 76 páginas de anexos, y sostuvo que respondió “TODO, punto por punto, con documentos”.

“No pido que me crean. Solo que me lean”, planteó Espert, en una frase que sintetizó la estrategia de su defensa.

El legislador buscó poner el foco en la documentación incorporada al expediente y cuestionó la hipótesis de que el contrato haya sido una operación simulada para encubrir el origen de fondos.

El contrato y los US$200 mil

Uno de los principales argumentos de Espert gira alrededor del contrato de consultoría firmado en 2019. Según explicó, el acuerdo fue celebrado ante escribano y apostillado por el Estado argentino. También aseguró que existen correos electrónicos de ese año que documentan la gestación del vínculo y que fueron incorporados a la causa mediante extracción forense y certificación notarial.

El dinero, sostuvo, ingresó a una cuenta bancaria a su nombre mediante una única transferencia. Para Espert, esa circunstancia contradice la lógica de una maniobra de lavado.

“El que lava esconde su nombre. Yo lo puse en cada papel”, afirmó.

En el mismo sentido, cuestionó que el supuesto lavado hubiera beneficiado al empresario vinculado a la investigación. Según su versión, ningún dinero regresó posteriormente a su contratante.

“¿Y saben cuánta plata volvió a Machado? CERO. Ni un dólar”, escribió.

La defensa frente a la acusación

Espert también rechazó la acusación de enriquecimiento extraordinario. Aseguró que antes de la operación tenía una casa y un auto y que actualmente mantiene esos mismos bienes. Según planteó, una parte sustancial del incremento patrimonial que aparece en los cálculos estaría explicada por la inflación y las modificaciones en las valuaciones fiscales.

También defendió la compra de un automóvil, señalando que fue realizada mediante una concesionaria oficial, con factura, transferencia bancaria y documentación presentada ante el registro correspondiente.

Otro de sus argumentos apunta al momento en que se conoció públicamente la investigación estadounidense sobre Fred Machado. Espert sostuvo que Machado era investigado en secreto desde 2016, pero que esa información recién trascendió en 2021.

“Yo no tengo la bola de cristal”, lanzó el diputado, al cuestionar que se pretenda atribuirle conocimiento sobre hechos que, según su versión, tampoco eran conocidos públicamente por organismos estatales.

“No ocurrió”

En su descargo, Espert aseguró además que tres testigos declararon sobre el contrato y que ninguno de los elementos incorporados a la causa demostraría hechos concretos en su contra.

Su conclusión fue tajante: “Un delito sin objeto probado y sin beneficiario no es un delito difícil de probar: es un delito que NO OCURRIÓ”.

El diputado también recordó que, cuando tomó conocimiento de quién era realmente su contratante, lo hizo público y rectificó sus declaraciones impositivas antes de recibir un reclamo del fisco.

La defensa de Espert ahora quedó plasmada en un documento de 141 páginas que busca disputar, punto por punto, la hipótesis de la acusación. Mientras la Justicia deberá evaluar la documentación incorporada al expediente, el legislador eligió responder con una ofensiva política y jurídica: documentos, testigos y una insistencia sobre un punto central de su argumento, que todo lo realizado quedó registrado.