Sin oferta salarial, los docentes bonaerenses lanzan un nuevo paro

El conflicto entre el Gobierno bonaerense y los gremios docentes volvió a escalar. El Frente de Unidad Docente Bonaerense (FUDB) confirmó un paro de 24 horas para este martes 30 de junio luego de denunciar que la administración de Axel Kicillof todavía no convocó a una nueva negociación paritaria ni presentó una propuesta de recomposición salarial.

La medida de fuerza fue resuelta por los sindicatos que integran el frente gremial —SUTEBA, FEB, UDOCBA, AMET y SADOP—, que además sumaron una serie de reclamos vinculados a las condiciones laborales y al sistema educativo provincial.

El salario volvió al centro del conflicto

El principal punto de tensión es la ausencia de una oferta salarial para afrontar la segunda mitad del año. Los gremios sostienen que la inflación continúa deteriorando los ingresos del sector y reclaman una actualización urgente de los haberes.

La decisión representa un nuevo foco de conflicto para la gestión de Kicillof, que hasta ahora había logrado mantener una relación relativamente estable con la mayoría de los sindicatos docentes mediante acuerdos paritarios periódicos. La falta de una nueva convocatoria terminó por romper ese equilibrio y derivó en la convocatoria a una huelga provincial.

Los reclamos van más allá del salario

Además del pedido de recomposición salarial, el FUDB reclamó medidas frente a los reiterados hechos de violencia registrados en establecimientos educativos y denunció la creciente sobrecarga laboral que afecta a los trabajadores de la educación.

Los sindicatos también expresaron preocupación por el desfinanciamiento de la educación técnica, rechazaron cualquier intento de modificar el régimen previsional de los docentes y volvieron a cuestionar el funcionamiento de IOMA, la obra social de los trabajadores estatales bonaerenses, por las deficiencias que, aseguran, siguen afectando la atención de miles de afiliados.

Un conflicto con impacto político

El paro llega en un contexto especialmente sensible para la administración provincial. Mientras el Gobierno de Kicillof enfrenta restricciones fiscales y múltiples negociaciones abiertas con distintos sectores estatales, el conflicto docente amenaza con convertirse en otro frente de desgaste político.

La educación suele ser uno de los temas con mayor impacto social y cualquier interrupción del dictado de clases rápidamente trasciende el plano sindical para instalarse en el debate político.

Con la medida de fuerza ya confirmada, ahora la expectativa está puesta en una eventual convocatoria del Ejecutivo bonaerense que permita reabrir la negociación y evitar que el conflicto se profundice durante las próximas semanas.

Por el momento, los gremios mantienen firme el paro y advierten que la falta de respuestas oficiales dejó agotada la instancia de diálogo.