El comienzo de julio volverá a poner a prueba el bolsillo de los argentinos. Mientras el Gobierno sostiene que la inflación continúa desacelerándose, una nueva tanda de aumentos en servicios esenciales comenzará a regir desde el primer día del mes y volverá a modificar el presupuesto de millones de hogares.
Los incrementos alcanzarán al transporte público, los alquileres, la medicina prepaga, las tarifas de gas y electricidad, además del servicio de agua. Se trata de actualizaciones previstas por distintos mecanismos de indexación y revisiones tarifarias que continúan vigentes pese a la baja del índice inflacionario.
Transporte más caro
Uno de los principales impactos llegará con el aumento del transporte público.
En la provincia de Buenos Aires, el boleto mínimo de colectivo subirá un 4,1% y pasará a costar $1.057,25. También aumentarán los restantes tramos del recorrido, siguiendo el esquema que actualiza las tarifas por inflación más un adicional de dos puntos porcentuales.
En la Ciudad de Buenos Aires también habrá incrementos. El boleto mínimo de colectivo ascenderá a $822,18, mientras que el viaje en subte costará $1.621 para quienes tengan la tarjeta SUBE registrada.
Alquileres y salud
Los inquilinos tampoco escaparán a las subas.
Quienes todavía mantienen contratos firmados bajo la antigua Ley de Alquileres deberán afrontar una actualización anual cercana al 31,54%, determinada por el Índice de Contratos de Locación (ICL). En los contratos que ajustan por inflación, los aumentos dependerán de la periodicidad pactada y podrán oscilar entre el 8,1% y el 16,7%.
Las empresas de medicina prepaga, por su parte, ya notificaron incrementos que rondarán el 2,9%, en línea con las actualizaciones que el sector viene aplicando durante los últimos meses.
Energía y servicios
Las facturas de gas también volverán a subir. El incremento promedio será del 2,81% en todo el país, justo en una época del año donde el consumo residencial aumenta por las bajas temperaturas.
En electricidad, el AMBA tendrá una actualización promedio cercana al 1,5%, mientras que en la provincia de Buenos Aires las distribuidoras aplicarán modificaciones en los cargos fijos y variables. Además, AySA incrementará un 3% las tarifas de agua y cloacas para los usuarios de la Ciudad y el conurbano bonaerense.
El desafío del Gobierno
Las nuevas subas llegan después de que el INDEC informara una inflación mensual del 2,1% en mayo, dato que el Gobierno nacional exhibe como una de las principales señales de estabilización económica. Sin embargo, la continuidad de los ajustes en servicios regulados y contratos privados mantiene elevada la presión sobre el costo de vida.
El escenario representa uno de los principales desafíos para la administración de Javier Milei: sostener el proceso de desinflación sin que la actualización permanente de tarifas y servicios termine erosionando el poder adquisitivo de los ingresos.
Con el inicio del segundo semestre, el bolsillo volverá a ser uno de los principales termómetros del humor social. Aunque la inflación muestre señales de desaceleración, los aumentos en gastos cotidianos seguirán ocupando un lugar central en la economía de millones de familias argentinas.