El Gobierno de Javier Milei decidió dar marcha atrás, al menos por ahora, con uno de los cambios más sensibles en materia de tarifas. La iniciativa para reducir el alcance del régimen de Zona Fría, que beneficia con descuentos en las facturas de gas a millones de usuarios, fue retirada de la agenda legislativa luego de que el oficialismo reconociera que no cuenta con los apoyos necesarios para aprobarla.
La decisión se tomó durante una reunión de la mesa política libertaria, donde Diego Santilli y Patricia Bullrich trasladaron a Karina Milei una advertencia incómoda: los números no alcanzan para avanzar con el proyecto en el Congreso.
La conclusión fue clara. Antes que exponerse a una derrota parlamentaria en un tema de alto impacto social, el Gobierno optó por postergar el debate para después de las vacaciones de invierno.
Un freno a una de las reformas más polémicas
La intención oficial era modificar el esquema vigente desde 2021, que amplió el alcance del beneficio de Zona Fría y sumó a 94 municipios bonaerenses, además de otras localidades del país.
La propuesta impulsada por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, apunta a volver al esquema anterior, concentrando el subsidio principalmente en las provincias patagónicas que históricamente estuvieron alcanzadas por el régimen.
De concretarse, millones de usuarios perderían parte del descuento que hoy reciben en sus facturas de gas, especialmente en la provincia de Buenos Aires.
La posibilidad generó fuertes resistencias tanto en la oposición como entre sectores dialoguistas que suelen acompañar iniciativas del oficialismo.
La negociación con los gobernadores
Uno de los principales obstáculos para el avance del proyecto es la posición de los gobernadores del Norte Grande.
Los senadores que responden a esos mandatarios hicieron saber que el respaldo a la reforma dependerá de una contraprestación concreta: la creación de una “Zona Cálida” que contemple subsidios para el consumo eléctrico durante los meses de temperaturas extremas.
El planteo busca equilibrar los beneficios energéticos entre regiones del país. Mientras el sur recibe asistencia por los costos de calefacción durante el invierno, los gobernadores del norte reclaman ayuda para afrontar los elevados gastos de refrigeración en verano.
Por ahora, el Gobierno no logró cerrar ese acuerdo político y el proyecto quedó atrapado en la negociación.
El cálculo político detrás de la postergación
Además de la falta de votos, en la Casa Rosada también pesó el contexto estacional.
Impulsar una reducción del beneficio en pleno invierno implicaba abrir un nuevo frente de conflicto cuando las temperaturas bajas ponen el foco sobre los costos energéticos de los hogares.
Por eso, el oficialismo considera que agosto podría ofrecer un escenario menos adverso para retomar la discusión. Con el invierno avanzado y una menor sensibilidad social sobre las tarifas de gas, el Gobierno apuesta a reconstruir apoyos y volver a intentar el tratamiento legislativo.
Mientras tanto, el beneficio seguirá vigente en casi toda la provincia de Buenos Aires y en el resto de las zonas alcanzadas por el régimen actual.
La decisión representa un revés político para la estrategia oficial de avanzar rápidamente con reformas vinculadas al gasto público y los subsidios. También expone una dificultad que se repite desde la llegada de Milei al poder: transformar en votos legislativos las iniciativas que generan resistencia incluso entre aliados circunstanciales.
Por lo pronto, la sesión prevista para el 16 de julio no incluirá el tema. La discusión quedó congelada y la Casa Rosada deberá volver a negociar si quiere reactivar una reforma que, por ahora, no logró reunir los apoyos necesarios.