La recuperación que no aparece: la UIA volvió a encender luces rojas

Mientras el Gobierno nacional destaca la desaceleración de la inflación y la estabilidad de algunas variables macroeconómicas, la realidad que describen las fábricas argentinas sigue siendo compleja. Un nuevo informe de la Unión Industrial Argentina (UIA) mostró que la actividad manufacturera continúa atravesando dificultades y que la recuperación aún está lejos de generalizarse.

De acuerdo con el último Monitor de Desempeño Industrial (MDI), elaborado por el Centro de Estudios de la entidad, cuatro de cada diez industrias registraron caídas en producción y ventas durante abril. Si bien el indicador mostró una mejora respecto de los primeros meses del año, los resultados continúan ubicándose en una zona de debilidad y reflejan que buena parte del entramado productivo sigue operando por debajo de sus expectativas.

Producción y ventas siguen sin despegar

El relevamiento señaló que el 38% de las empresas consultadas sufrió una caída en su nivel de producción. En materia comercial, el panorama fue incluso más delicado: el 45,5% reportó una disminución de las ventas en el mercado interno, mientras que el 30,4% registró bajas en sus exportaciones.

Desde la UIA remarcaron que la mejora observada en algunos indicadores responde, en parte, a una comparación con un primer trimestre particularmente débil, por lo que todavía no puede hablarse de una recuperación consolidada. De hecho, cuando se compara con los niveles del año pasado, el desempeño industrial sigue mostrando retrocesos.

La situación es especialmente complicada para las micro y pequeñas empresas. Más del 43% de las firmas de ese segmento indicó haber reducido su producción y más de la mitad reconoció una caída en las ventas.

El consumo sigue siendo el principal problema

La principal preocupación de los industriales continúa siendo la falta de demanda. Casi la mitad de las empresas consultadas identificó la caída del consumo interno como el principal obstáculo para sostener la actividad.

La desaceleración inflacionaria no se tradujo todavía en una recuperación significativa del poder adquisitivo y muchas empresas siguen encontrando dificultades para colocar su producción en el mercado local. El resultado es una menor utilización de la capacidad instalada y una creciente cautela a la hora de invertir o ampliar operaciones.

Importaciones y competitividad

A la debilidad del mercado interno se suma una preocupación que gana cada vez más peso entre los industriales: la competencia de los productos importados.

La apertura comercial impulsada por el Gobierno y el tipo de cambio relativamente estable generaron un escenario en el que muchas empresas afirman tener dificultades para competir con bienes provenientes del exterior. La inquietud por las importaciones se transformó en uno de los temas más mencionados por los empresarios en los últimos relevamientos sectoriales.

Desde distintos sectores industriales sostienen que la presión tributaria, los costos logísticos y financieros y la estructura de costos local continúan ubicando a las empresas argentinas en una situación de desventaja frente a competidores extranjeros.

Problemas para pagar y sostener el empleo

El deterioro de la actividad también impacta sobre las finanzas empresariales. Cerca del 45% de las compañías reconoció haber tenido dificultades para afrontar alguno de sus compromisos, ya sea salarios, impuestos, proveedores o servicios. Muchas firmas debieron recurrir a financiamiento de corto plazo o asumir mayores costos financieros para sostener su funcionamiento.

En paralelo, el empleo industrial continúa mostrando señales de fragilidad. Más del 22% de las empresas relevadas informó reducciones en sus plantillas de personal. En algunos casos se recurrió a despidos, mientras que otras compañías aplicaron recortes de turnos o suspensiones para enfrentar la menor actividad.

Expectativas más moderadas

Otro dato que preocupa a la conducción fabril es el deterioro de las expectativas empresarias. Aunque una parte importante de las compañías sigue confiando en una mejora de la economía durante los próximos meses, el nivel de optimismo cayó respecto de los relevamientos anteriores.

La combinación de consumo débil, dificultades financieras, competencia importada y caída de la actividad genera un escenario de cautela para el sector manufacturero, que observa con preocupación la evolución de los próximos meses.

Mientras el Gobierno apuesta a que la estabilización macroeconómica termine impulsando la inversión y la producción, los datos de la UIA muestran que, al menos por ahora, la recuperación todavía no llegó a una parte importante de las fábricas argentinas.