María Belén Agudiez dejó de ser este lunes subsecretaria de Planificación General de la Secretaría General de la Presidencia. El Gobierno aceptó su renuncia mediante el Decreto 1055/2026, con vigencia desde el 20 de septiembre. El texto oficial no especifica los motivos de la salida y solamente agradece a la funcionaria por los servicios prestados.
La salida se produjo pocos días después de la reestructuración de la Quinta de Olivos, que incluyó cambios en la administración de la residencia y el traspaso de funciones de seguridad a la Casa Militar. Agudiez era una funcionaria del entorno cercano de Karina Milei y tenía bajo su órbita tareas vinculadas con la planificación de servicios y el funcionamiento de distintas dependencias presidenciales.
De Escobar al círculo de Karina Milei
Antes de llegar a la Casa Rosada, Agudiez había tenido participación política en la provincia de Buenos Aires.
En 2021 se presentó como candidata a diputada nacional y, en 2023, integró como quinta candidata a concejal la lista de La Libertad Avanza en Escobar, encabezada por Eduardo Gianfrancesco. La Junta Electoral bonaerense registra oficialmente su candidatura.
En su perfil publicado en Votá Informado se presentaba como relacionista pública, vinculada a tareas de comunicación y prensa. También consignaba estudios en Relaciones Públicas en la UCES, un posgrado en Defensa Nacional y Militar en la UNDEF y estudios de Ciencias Políticas y Estrategia e Inteligencia Nacional.
Ese perfil también incluía algunos aspectos personales: se definía como vegana, defensora de los derechos de los animales y “mamá de cinco gatos”.
En enero de 2024, Agudiez fue designada por el Gobierno como subsecretaria de Planificación General de la Secretaría General de la Presidencia, el área conducida por Karina Milei. Medios que siguieron su llegada al Gobierno la describieron entonces como una persona de confianza de la secretaria general.
El rol de Agudiez en Olivos
Su cargo no estaba limitado a cuestiones administrativas menores. Según reconstrucciones periodísticas, desde la Subsecretaría de Planificación General tenía responsabilidades sobre servicios y funcionamiento de dependencias de la Secretaría General, incluyendo tareas relacionadas con la Casa Rosada, la Quinta de Olivos y la residencia de Chapadmalal, además de cuestiones de infraestructura y traslados.
Por eso, su nombre quedó directamente asociado a la estructura de la Quinta de Olivos, especialmente después de los cambios implementados durante la última semana.
La reorganización incluyó la salida de Osvaldo Javier Sosa, quien estaba al frente de la administración de la residencia y mantenía un vínculo familiar con Agudiez.
Las denuncias de Marcela Pagano
En paralelo a estos movimientos, la diputada Marcela Pagano llevó a la Justicia distintos cuestionamientos vinculados con contrataciones y proveedores de la Quinta de Olivos.
Uno de los principales puntos de su denuncia está relacionado con el abastecimiento de alimentos. Pagano planteó que debía investigarse si productos adquiridos con fondos públicos para la residencia presidencial pudieron haber sido derivados a un emprendimiento privado de catering denominado “Pancitos Caseros”, vinculado —según su presentación— con Analía Agudiez, hermana de Belén, y Osvaldo Sosa.
La legisladora también puso el foco en una contratación de productos cárnicos y de pescadería. Según la información difundida sobre su denuncia, hubo ofertas por $507,8 millones, $334,4 millones y $399,3 millones para una compra destinada a dependencias oficiales. Pagano cuestionó si la totalidad de esos productos terminó efectivamente en las residencias oficiales.
Otro de los señalamientos apunta a un supuesto proveedor que, según Pagano, habría facturado más de $600 millones al Estado pese a no contar con patrimonio acorde con ese nivel de operaciones. Se trata de una acusación que forma parte de la presentación de la diputada y cuya eventual responsabilidad deberá ser determinada judicialmente.
Una licitación de $700 millones
La denuncia de Pagano también incluye una contratación para el mantenimiento y la jardinería de la Quinta de Olivos y la Casa de Gobierno, por unos $700 millones.
La legisladora cuestionó el procedimiento y señaló a Franco Castelli, a quien vinculó con Agudiez. En mayo había presentado una denuncia contra Karina Milei y otros funcionarios y particulares para que se investigaran posibles irregularidades en esa contratación.
Según la información aportada por Pagano, dos empresas que participaron de la compulsa —La Mantovana y Grub— pertenecerían al mismo empresario. La diputada también pidió que se investigaran los posibles vínculos familiares entre Castelli y Agudiez.
Le aceptaron la renuncia a la amiga de Karina, Belén Agudiez, porque el escándalo no termina en que usaba mercadería de Olivos para su empresa de catering. También usaban el mismo personal de Olivos para su Pyme. Expertos en crecimiento de su dinero con la tuya contribuyente! https://t.co/AH1F1xXS03
— Marcela Pagano (@Marcelampagano) September 21, 2026
Una funcionaria de perfil particular
Agudiez también había construido antes de su llegada al Gobierno un perfil alejado de la estructura tradicional de la administración pública.
En antiguos perfiles laborales y políticos se presentaba como relacionista pública, docente particular y vinculada a actividades comerciales y de comunicación. En registros mencionados por medios figura además bajo la actividad de “servicios por internet”.
Su trayectoria política incluyó candidaturas, tareas de comunicación durante la campaña presidencial de Javier Milei y, finalmente, un lugar estratégico dentro de la Secretaría General de la Presidencia.
Ahora, su salida coincide con una profunda reorganización de la Quinta de Olivos y con una serie de denuncias que involucran a personas de su entorno.