El próximo presidente: qué piden los argentinos y cómo debería ser

Una encuesta nacional de La Sastrería, de Timerman-Malagoli, y Trespuntozero relevó qué presidente quieren los argentinos para 2027 y encontró una demanda que atraviesa distintas preferencias políticas: la honestidad y la transparencia aparecen como el atributo más mencionado al momento de describir al próximo mandatario.

El estudio “Qué tienen los argentinos en la cabeza 2026” fue realizado entre el 7 y el 14 de septiembre sobre 1.000 personas mayores de 16 años, de distintas provincias y con acceso a internet. El relevamiento combinó preguntas abiertas y cerradas sobre personalidad, trayectoria, estilo de conducción, orientación ideológica y prioridades económicas.

Ante la pregunta abierta sobre cuál debería ser la principal característica del próximo presidente, el 31,9% respondió espontáneamente “honesto y transparente”. La segunda respuesta fue la empatía y la cercanía con la gente, con 14,8%, mientras que capacidad e inteligencia alcanzó 7,6%.

Honestidad: el atributo que aparece en distintos electorados

La honestidad también quedó primera cuando los resultados se segmentaron según el voto de las elecciones presidenciales de 2023.

Entre quienes habían votado a Sergio Massa, alcanzó el 34,2%; entre los votantes de Javier Milei, el 34,5%; y entre quienes eligieron a Patricia Bullrich, el 34,3%.

En el segmento de votantes de Milei aparece, además, un dato particular: el 19,7% mencionó espontáneamente al propio Presidente como referencia, una respuesta que no tuvo el mismo peso en los otros grupos electorales.

Otro aspecto destacado del estudio es el peso que adquiere el temperamento. El 85,5% consideró importante que el próximo presidente tenga equilibrio emocional, mientras que el 14,5% respondió que esa característica no sería relevante.

A la hora de definir cómo debería gobernar, el 58,4% se inclinó por un liderazgo con “más cabeza”, frente al 35,3% que prefirió “más corazón”.

En cambio, la sociedad aparece prácticamente partida al analizar el estilo de conducción. El 48% prefiere un presidente dialoguista y conciliador, mientras que el 47,3% se inclina por un perfil firme y confrontativo.

Qué perfil presidencial aparece en la encuesta

También hay preferencias claras respecto de las características personales. El 63,3% de los consultados prefiere que el próximo presidente sea un hombre, frente al 32,6% que opta por una mujer y un 4,2% que no sabe.

La edad también muestra una concentración marcada: el 65,3% prefiere que tenga entre 40 y 59 años. Los mayores de 60 reúnen el 27,9%, mientras que apenas el 5,4% se inclina por alguien menor de 40.

En cuanto a la trayectoria, el 49,9% prefiere que el próximo mandatario provenga de la política. Un 29,1% elegiría a alguien que no provenga de ese ámbito y el 21% no tiene una posición definida.

La ideología, en tanto, presenta una combinación menos lineal. Ante la disyuntiva entre un presidente conservador o progresista, el progresismo alcanza 43,9% frente a 32,5% del conservadurismo. Pero cuando la pregunta cambia a izquierda o derecha, el resultado se invierte: 41,7% se inclina por la derecha y 31,3% por la izquierda.

Crecimiento, industria y una sociedad dividida entre China y Estados Unidos

En materia económica, el 59,9% considera que el próximo gobierno debería priorizar el crecimiento, mientras que el 35,7% pone por delante la distribución.

En cuanto al perfil productivo, la industria aparece primera, con 53,3% de las preferencias. Le siguen minería, gas y petróleo, con 20,2%, y el campo, con 16,2%.

Respecto del comercio exterior, tampoco aparece una definición contundente: el 38,1% prefiere orientar el desarrollo comercial hacia China, mientras que el 33,8% se inclina por Estados Unidos. El 28,1% no sabe.

Finalmente, el estudio planteó una disyuntiva vinculada con la corrupción y volvió a mostrar una sociedad dividida: 38,5% priorizó la certeza de que el presidente no sea corrupto, aunque no tenga un plan específico contra la corrupción, mientras que 37,5% eligió la alternativa de un mandatario sobre cuya honestidad exista incertidumbre, pero que tenga un plan para combatirla.

El resultado general dibuja un perfil presidencial buscado que combina demandas personales, económicas y políticas diversas. La honestidad aparece como el atributo más transversal, mientras que el resto de las preferencias muestra una sociedad dividida sobre cómo debería ser y cómo debería gobernar quien llegue a la Casa Rosada en 2027.