La polarización política que atraviesa a la Argentina también tiene una expresión geográfica cada vez más marcada. Una encuesta nacional de CB Consultora mostró que Javier Milei y Axel Kicillof concentran sus principales apoyos en regiones muy diferentes del país, configurando un mapa político dividido entre el avance libertario en el interior y la resistencia peronista en sus territorios históricos.
El estudio, realizado entre el 1 y el 4 de junio sobre más de 24 mil casos en las 24 jurisdicciones del país, revela que el Presidente mantiene una fuerte ventaja en buena parte del centro y oeste argentino, mientras que el gobernador bonaerense conserva una base sólida en provincias donde el peronismo mantiene poder territorial y estructura política.
El interior sigue siendo territorio favorable para Milei
Los mejores números del Presidente aparecen en Córdoba, donde alcanza una imagen positiva del 53,5%, seguida por Mendoza con 52,7%. Se trata de dos provincias que fueron determinantes para su victoria en 2023 y donde el kirchnerismo históricamente encontró mayores dificultades para consolidarse.
Detrás aparecen San Luis (45,4%), Santa Fe (42,8%), Salta (41,5%) y San Juan (40,6%), conformando un corredor político favorable al oficialismo nacional.
En Córdoba, los números ratifican una tendencia que se mantiene desde hace años. El rechazo al kirchnerismo continúa siendo uno de los principales factores que explican el respaldo a Milei. En Mendoza ocurre algo similar, donde la tradición opositora al peronismo y el peso del radicalismo provincial siguen condicionando el escenario político.
Santa Fe ofrece además una particularidad. Allí la gestión de la seguridad se convirtió en uno de los principales activos del Gobierno nacional. La coordinación entre la administración libertaria y las autoridades provinciales para enfrentar la violencia vinculada al narcotráfico fortaleció la valoración presidencial en uno de los distritos más relevantes del país.
Otro caso significativo es Neuquén, donde Milei alcanza una imagen positiva del 38,9%. El desarrollo de Vaca Muerta y las inversiones energéticas colocan a la Nación en un lugar central dentro de la agenda política local.
Kicillof conserva fuerza en los bastiones del PJ
Del otro lado del mapa aparecen los principales territorios de Axel Kicillof. El gobernador bonaerense obtiene su mejor desempeño en Santiago del Estero, con una imagen positiva de 52,4%, seguido por Formosa (42,3%), Provincia de Buenos Aires (42%), Catamarca (39,9%), Tucumán (39,1%) y Chaco (38,8%).
Se trata de provincias donde el peronismo mantiene una fuerte presencia territorial y una identidad política consolidada. Allí, la figura de Kicillof emerge como uno de los dirigentes opositores con mayor capacidad para representar al espacio frente al gobierno de Milei.
La Provincia de Buenos Aires ocupa un lugar especial dentro del relevamiento. En el principal distrito electoral del país, Kicillof alcanza un 42% de imagen positiva contra el 34,8% del Presidente. El dato muestra que, pese al triunfo libertario en el balotaje de 2023, el gobernador conserva una base de apoyo significativa.
Las mayores diferencias favorables al mandatario bonaerense se registran en Santiago del Estero, donde supera a Milei por más de 31 puntos, y en Formosa, donde la ventaja alcanza los 21 puntos.
Un país dividido en dos
La encuesta también expone provincias donde la disputa aparece mucho más equilibrada. En La Rioja, Milei obtiene 37,4% frente al 36,1% de Kicillof. En La Pampa la diferencia es de apenas dos puntos, mientras que en Tucumán ambos rondan el 39%.
Más allá de quién lidera en cada distrito, el relevamiento deja una conclusión central: la polarización sigue siendo el rasgo dominante de la política argentina. Tanto Milei como Kicillof registran niveles elevados de rechazo incluso en las provincias donde obtienen sus mejores números.
El mapa de imagen positiva confirma así la existencia de dos grandes bloques políticos con anclajes territoriales definidos. Mientras el Presidente consolida su liderazgo en el interior que protagonizó el cambio político de 2023, Kicillof mantiene firme la estructura peronista en sus bastiones tradicionales. Un escenario que empieza a delinear el terreno sobre el que ambos espacios jugarán las próximas batallas electorales.