“Si esto sigue así, es inviable”: clínicas alertan por la crisis del PAMI

La situación de los sanatorios y hospitales privados que atienden afiliados del PAMI atraviesa uno de sus momentos más delicados. Con deudas acumuladas, aumentos que consideran insuficientes y crecientes dificultades para sostener los servicios, los prestadores comenzaron a advertir que el sistema se acerca a un punto crítico.

La preocupación fue expresada por Néstor Porras, presidente de la Federación de Clínicas de la provincia de Buenos Aires (FECLIBA), quien describió un escenario financiero cada vez más complejo para las instituciones de salud que trabajan con jubilados.

Según explicó, el principal problema es el atraso en los valores que perciben por las prestaciones médicas. «Estamos en un 120% de atraso», aseguró, y cuestionó los incrementos previstos para los próximos meses, que rondarían el 1,9% mensual.

Para el dirigente, la diferencia entre los costos reales y los ingresos que reciben las clínicas genera una situación cada vez más difícil de sostener.

«Estamos trabajando a pérdida»

El reclamo de los prestadores no es nuevo, pero aseguran que la situación se agravó en los últimos meses.

Porras sostuvo que los sanatorios enfrentan además descuentos sobre la facturación, gastos administrativos y distintos mecanismos que terminan reduciendo aún más los ingresos del sector.

«Estamos financiando al sistema de salud. Las clínicas están trabajando a pérdida», afirmó.

La consecuencia directa es un creciente endeudamiento de instituciones que continúan funcionando para garantizar la atención de miles de pacientes, pero que ven deteriorarse sus cuentas mes tras mes.

Según explicó, muchas clínicas logran sostenerse gracias a mecanismos excepcionales vinculados a la emergencia sanitaria vigente desde hace más de veinte años. Sin embargo, advirtió que el panorama podría empeorar si esas herramientas dejan de existir.

El impacto sobre los jubilados

Más allá de la situación empresarial, desde FECLIBA aseguran que la preocupación principal pasa por los afiliados.

Las clínicas privadas representan una parte fundamental de la red de atención médica para jubilados y pensionados. Según señaló Porras, el sector privado atiende a más de la mitad de los beneficiarios del PAMI.

Por eso, advirtió que un eventual deterioro de las prestaciones podría generar una presión adicional sobre los hospitales públicos, que ya enfrentan problemas de infraestructura, recursos y capacidad de atención.

«Los hospitales públicos están desbordados», sostuvo, al rechazar la posibilidad de que el sistema estatal pueda absorber una eventual reducción de servicios privados.

Faltan médicos y se reducen servicios

La crisis económica se combina además con otro fenómeno que preocupa al sector: la falta de profesionales.

De acuerdo con el titular de FECLIBA, cada vez resulta más difícil cubrir guardias y encontrar especialistas para áreas críticas.

Entre los servicios más afectados aparecen pediatría y neonatología, donde varias instituciones comenzaron a reducir camas o directamente cerrar sectores por falta de personal.

«Completar las guardias es impresionantemente difícil», explicó.

El fenómeno, según detalló, se profundizó después de la pandemia, cuando muchos profesionales redujeron su carga laboral o dejaron determinadas especialidades debido a las condiciones de trabajo y los niveles de remuneración.

Un sistema bajo presión

Las advertencias de las clínicas vuelven a poner en discusión el funcionamiento del sistema de salud y el financiamiento de las prestaciones para millones de afiliados.

Mientras los prestadores reclaman una actualización urgente de los valores que reciben, sostienen que la continuidad de numerosos servicios depende de que se encuentre una solución en el corto plazo.

«Si no cobrás, si te pagan menos de lo que corresponde y los aumentos no alcanzan para cubrir los costos, el sistema se vuelve absolutamente inviable», resumió Porras.

La advertencia llega en un momento de fuerte ajuste económico y abre un nuevo foco de preocupación para miles de jubilados que dependen diariamente de la atención médica brindada por clínicas y sanatorios privados.