Axel Kicillof decidió avanzar sobre uno de los temas más sensibles de la provincia: la inseguridad. En medio de la fuerte pelea política y económica con Javier Milei, el gobernador bonaerense acelera un proyecto para formalizar las policías locales y darle un marco legal a las guardias urbanas que ya funcionan en muchos municipios.

La idea del Ejecutivo provincial es ordenar el crecimiento de fuerzas municipales que fueron apareciendo al calor de la demanda vecinal y de la falta de respuestas frente al delito. Según explicó el propio Kicillof, muchos distritos ya cuentan con estructuras locales de prevención, aunque sin criterios uniformes ni coordinación clara con la Policía Bonaerense.
El proyecto buscará establecer:
- requisitos de ingreso,
- capacitación,
- competencias,
- y coordinación operativa con la Provincia.
En La Plata admiten que la proliferación de patrullas municipales sin regulación puede derivar en superposición de funciones, conflictos de jurisdicción y problemas de formación. Por eso apuntan a que cualquier fuerza comunal quede integrada bajo control y planificación provincial.
La movida también tiene una fuerte lectura política. Con respaldo de intendentes peronistas —e incluso algunos opositores— Kicillof intenta mostrarse activo en seguridad, uno de los principales flancos de ataque de la oposición y del propio gobierno libertario.
En Escobar ya hubo reuniones entre jefes comunales y el ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso, para avanzar en una futura Ley de Policía Municipal. Participaron intendentes como Ariel Sujarchuk, Federico Otermín, Federico Achával, Jorge Ferraresi y Gastón Granados, entre otros.
Mientras Milei endurece su discurso sobre el orden y el ajuste golpea las cuentas provinciales, Kicillof busca ocupar el centro de la agenda bonaerense con una respuesta propia: más presencia territorial, más control municipal y una estructura de seguridad más cercana a los intendentes.
La discusión promete abrir otra pelea política fuerte en la Provincia: hasta dónde puede llegar el poder de las policías locales y quién termina controlando realmente la calle.