Comida, remedios y alquiler: la deuda que asfixia a los hogares bonaerenses

La crisis económica ya no se mide solamente en ingresos que alcanzan menos: también se refleja en la cantidad de familias que necesitan endeudarse para cubrir gastos básicos. Un informe de la Defensoría del Pueblo bonaerense reveló que seis de cada diez hogares de la provincia tomaron algún tipo de préstamo para comprar comida, pagar servicios, afrontar el alquiler o cubrir gastos de salud.

El dato más preocupante aparece después: tres de cada cuatro familias que se endeudaron todavía no pudieron cancelar esas obligaciones. La deuda dejó de ser una herramienta para afrontar un consumo extraordinario y pasó a funcionar, en muchos hogares, como una forma de llegar a fin de mes.

El fenómeno también fue señalado por el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, quien resumió la situación con una frase contundente: “Las familias no llegan al día 20”.

Deuda para cubrir lo básico

El estudio de la Defensoría, titulado “Hablemos de deudas: desigualdades, informalidad y género”, pone el foco en las características del endeudamiento y advierte que una parte importante de los créditos no proviene de bancos o entidades financieras.

En muchos casos, las familias recurren a prestamistas del barrio, familiares, conocidos u otras formas informales de financiamiento, sin las mismas garantías legales que ofrecen las instituciones tradicionales.

La situación se vuelve todavía más crítica en hogares con niños, niñas o personas mayores a cargo. Allí, la necesidad de conseguir dinero para cubrir gastos cotidianos aumenta y la capacidad de afrontar las deudas disminuye.

El impacto sobre las madres que sostienen solas el hogar

Uno de los puntos centrales del informe es la desigualdad de género. El endeudamiento alcanza niveles particularmente altos en los hogares monomarentales, especialmente cuando las madres no reciben el pago de la cuota alimentaria correspondiente.

La Defensoría advirtió que en esas familias la deuda se convierte en una presión adicional sobre quienes ya tienen a su cargo buena parte de las tareas de cuidado y el sostenimiento económico del hogar.

El problema no termina en las cuentas. El organismo señaló que esta situación genera angustia, estrés y riesgos para la salud mental, en un contexto donde las familias quedan atrapadas entre ingresos insuficientes y obligaciones que se acumulan.

Una alarma que también llega al empleo público

El endeudamiento tampoco se limita a los hogares más vulnerables. Un relevamiento de ATE a nivel nacional determinó que el 87% de los trabajadores estatales están endeudados.

Entre ellos, el 40% tomó deuda para afrontar gastos como alquileres o urgencias médicas, mientras que otro 37% lo hizo para comprar alimentos, ropa o cancelar deudas anteriores.

La dimensión del problema incluso empieza a modificar estrategias de supervivencia en barrios populares y sectores de clase media baja, donde vuelve a aparecer el trueque como alternativa ante la falta de dinero y la imposibilidad de seguir tomando préstamos.

El pedido de la Defensoría al Gobierno bonaerense

Frente a este escenario, la Defensoría del Pueblo pidió al gobierno de Axel Kicillof fortalecer las políticas de cuidado y mejorar el acceso al empleo formal.

También reclamó estrategias para prevenir el sobreendeudamiento y avanzar con iniciativas que permitan refinanciar deudas de hogares en situación de vulnerabilidad, especialmente aquellas contraídas mediante créditos no bancarios o informales.

El dato político es difícil de ignorar: mientras el Gobierno bonaerense busca contener el impacto de la crisis sobre los sectores más golpeados, el endeudamiento aparece como una señal concreta de que para miles de familias el problema ya no es solamente cuánto ganan, sino cómo hacen para llegar al próximo mes.