Tarjetas, alquiler y comida: cómo se endeudan los hogares argentinos

El endeudamiento de los hogares argentinos muestra una de sus caras más preocupantes: entre las personas que atraviesan dificultades financieras, el 76,5% aseguró haber contraído deuda para afrontar alimentos, servicios, impuestos, alquiler u otros gastos vinculados con la vivienda. El dato surge de un relevamiento privado realizado por Inteligencia Analítica sobre 2.252 casos efectivos a fines de agosto.

El estudio muestra que el crédito, lejos de estar asociado principalmente a consumos extraordinarios, aparece cada vez más ligado al funcionamiento cotidiano de los hogares. El 44,5% de los encuestados señaló alimentos y productos básicos como principal motivo para endeudarse, mientras que el 32% mencionó servicios, impuestos, alquiler y vivienda.

La situación se agrava al observar la capacidad de pago. El 86,4% de los consultados afirmó que sus ingresos no alcanzan para cubrir el conjunto de los gastos familiares. Dentro de ese grupo, el 38,6% sostuvo que ni siquiera llega a cubrir las necesidades básicas y otro 29,1% dijo que apenas puede afrontar esos gastos mínimos.

Deuda para cubrir gastos y deuda para pagar deuda

El relevamiento de Inteligencia Analítica detectó además un circuito de endeudamiento que puede profundizar la vulnerabilidad financiera. El 77,2% de los consultados utilizó una deuda nueva para cancelar una obligación anterior durante los últimos seis meses.

La situación no fue excepcional para buena parte de ese universo: el 63,2% de quienes recurrieron a esta estrategia lo hizo más de una vez. El informe interpreta esta dinámica como un patrón de “endeudamiento defensivo”, en el que el crédito funciona como una herramienta para compensar ingresos que no alcanzan para cubrir los gastos corrientes.

La relación con los atrasos también resulta significativa. El 62,1% de los encuestados mantiene actualmente algún pago atrasado. El 31,3% registra una mora inferior a tres meses, mientras que el 21% acumula tres meses o más.

Cuando no pueden completar un pago, las alternativas más frecuentes son abonar solamente una parte de la obligación, pedir dinero prestado a familiares o amigos, o recurrir nuevamente al crédito. Apenas el 2,5% aseguró haber renegociado formalmente la deuda con su acreedor.

La tarjeta de crédito, en el centro del problema

La tarjeta de crédito aparece como el principal instrumento financiero utilizado por este segmento. El 48,2% la identifica como su deuda principal y el 52,1% afirma que es la obligación a la que destina el mayor pago mensual.

La forma de afrontar los resúmenes también refleja distintos niveles de presión financiera. Solo el 36% pagó el último resumen completo. Otro 27,6% abonó más que el pago mínimo pero menos que el total, mientras que el 18,4% pagó únicamente el mínimo y el 11,8% ni siquiera alcanzó ese monto.

La carga mensual de la deuda es otro de los datos centrales. El 56,2% destina al menos el 40% de sus ingresos al pago de obligaciones financieras, mientras que el 34,9% utiliza más de la mitad de lo que gana para cancelar deudas.

Según la distribución promedio relevada, el 56,2% del ingreso mensual queda comprometido con obligaciones financieras y apenas el 43,8% para afrontar el resto de los gastos.

Jóvenes y hogares numerosos, entre los más expuestos

El problema tampoco impacta de la misma manera en todos los sectores. Entre los jóvenes de 16 a 29 años, el 83,8% utilizó una deuda para pagar otra, el porcentaje más alto entre los grupos etarios analizados.

También aparecen diferencias según la situación laboral. Entre los trabajadores sin aportes, la mora de tres meses o más alcanza el 24,6%, mientras que entre quienes sí cuentan con aportes llega al 16,5%. Los cuentapropistas registran el nivel más elevado de mora prolongada, con el 29,7%.

La composición familiar también incide: la mora prolongada pasa del 12% en hogares unipersonales al 29,8% en aquellos integrados por cinco personas o más.

El relevamiento incluyó además la identificación política de los consultados. Según el informe, la mora de tres meses o más alcanza prácticamente el mismo nivel entre votantes de Sergio Massa y Javier Milei: 20,9%. La diferencia aparece en las expectativas: el 81,3% de los votantes de Massa cree que su situación personal estará peor dentro de seis meses, frente al 54,4% de los votantes de Milei.

El conjunto de los datos dibuja un escenario en el que la deuda dejó de ser solamente una herramienta para financiar consumos puntuales. Para una parte de los hogares con dificultades financieras, se convirtió en un mecanismo para sostener gastos básicos y, cada vez con mayor frecuencia, para pagar las propias deudas acumuladas.