La aparición de Santiago Caputo en el Tedeum del 25 de Mayo no pasó desapercibida. Boina oscura, sobretodo largo y estética de mafioso británico: el principal asesor de Javier Milei llegó a la Catedral Metropolitana con un look que remitió de inmediato a Tommy Shelby, el personaje central de la serie Peaky Blinders. Las redes sociales explotaron entre memes, críticas y elogios.
Pero quien se sumó con dureza al debate fue Guillermo Moreno. El exsecretario de Comercio no dejó pasar la escena y lanzó una definición demoledora contra el estratega libertario.
“Mirá que yo a los pibes los respeto, pero eso de disfrazarse de mafioso irlandés no resiste. Tenías un granadero vestido como tal, un oficial y al lado un mafioso irlandés, dejate de embromar”, disparó Moreno.
Y remató con una palabra que rápidamente empezó a circular entre dirigentes y usuarios: “Tarambana”.
El “Tommy Shelby” libertario
Caputo ya venía generando ruido dentro y fuera del oficialismo por su creciente exposición pública. Aunque evita hablar con la prensa y mantiene un perfil hermético, en las últimas semanas se convirtió en una de las figuras más visibles del universo Milei, incluso en medio de las internas con sectores ligados a Martín Menem y Karina Milei.
El look elegido para el Tedeum alimentó todavía más esa construcción estética que rodea al asesor presidencial. Según distintas publicaciones, el propio Caputo compartió imágenes de la jornada en redes sociales y muchos usuarios lo compararon directamente con el protagonista de la serie británica ambientada entre mafias y apuestas ilegales en Birmingham.
Las críticas no tardaron en aparecer. En redes hubo quienes ironizaron con que “se disfrazó de inglés en un día patrio” y otros que directamente lo acusaron de jugar a ser un personaje de ficción en plena crisis económica.
Una estética que divide
Mientras algunos simpatizantes libertarios defendieron el estilo de Caputo y hablaron de “elegancia”, otros cuestionaron la teatralidad de la escena. Incluso dentro del debate digital aparecieron referencias al contraste entre la solemnidad del Tedeum y la imagen del asesor presidencial posando como un personaje salido de Netflix.
Moreno aprovechó ese clima para pegar donde más duele: la construcción simbólica del poder libertario. Su crítica no fue solo contra la ropa, sino contra lo que considera una puesta en escena vacía en medio de un contexto social delicado.
En un Gobierno atravesado por tensiones internas y discusiones de liderazgo, el “Peaky Blinder” de Milei terminó convirtiéndose en mucho más que un meme.