Once años después de aquella movilización que marcó un antes y un después en la agenda pública argentina, una multitud volvió a concentrarse este miércoles frente al Congreso Nacional para participar de una nueva marcha de Ni Una Menos.
La convocatoria recordó el femicidio de Chiara Páez, la adolescente santafesina asesinada en 2015 cuyo caso impulsó el nacimiento de uno de los movimientos feministas más importantes de la historia reciente del país.
Una consigna que amplió el reclamo
La movilización de este año se realizó bajo el lema «Vivas, libres y desendeudadas nos queremos», una consigna que buscó poner el foco no sólo en la violencia machista, sino también en las desigualdades económicas y sociales que atraviesan a mujeres y diversidades.
Desde temprano comenzaron a llegar columnas de organizaciones sociales, agrupaciones feministas, sindicatos, estudiantes y familiares de víctimas, que colmaron las inmediaciones del Congreso.
Los nombres que estuvieron presentes
Entre los reclamos más visibles de la jornada aparecieron pedidos de justicia por casos que conmocionaron al país en las últimas semanas.
Las manifestantes recordaron a Agostina Vega, la adolescente asesinada en Córdoba; a Dulce María Beatriz Candia, hallada muerta en Misiones; y a Noelia Carolina Romero, víctima de femicidio en Temperley.
Sus historias fueron mencionadas durante la movilización como parte de una problemática que continúa generando preocupación y que sigue movilizando a miles de personas en todo el país.
Una convocatoria federal
Además de la concentración principal frente al Congreso, las actividades se replicaron en distintas ciudades argentinas con marchas, actos, intervenciones artísticas y jornadas de reflexión.
A más de una década del primer Ni Una Menos, la movilización volvió a mostrar capacidad de convocatoria y mantuvo vigente un reclamo que atraviesa generaciones: exigir respuestas frente a la violencia de género y justicia para las víctimas.