Milei elimina el Ministerio del Interior y concentra más poder en la Jefatura de Gabinete

El Gobierno nacional volvió a modificar su organigrama y avanzó con una de las reformas políticas más importantes desde el cambio de gabinete: el Ministerio del Interior dejará de existir y sus funciones pasarán a depender directamente de la Jefatura de Gabinete, que ahora encabeza Diego Santilli. La medida consolida un esquema de mayor centralización política en la Casa Rosada y redefine el vínculo con gobernadores, intendentes y el Congreso.

La decisión llega pocos días después del desembarco de Santilli como jefe de Gabinete, tras la salida de Manuel Adorni. Con la nueva estructura, el funcionario no solo coordinará el funcionamiento general del Ejecutivo, sino que también concentrará las negociaciones políticas con las provincias y buena parte de la relación institucional con los distintos actores del sistema federal.

Según el nuevo esquema, las áreas que dependían del Ministerio del Interior pasarán a una Vicejefatura del Interior dentro de la Jefatura de Gabinete. Allí continuarán funciones estratégicas como los asuntos políticos, el vínculo con municipios y provincias, la Dirección Nacional Electoral, el Renaper y otros organismos vinculados a la administración política del Estado.

La reorganización representa un nuevo giro dentro de la estructura diseñada por Javier Milei. Durante su gestión, el Ministerio del Interior ya había perdido rango en 2024 al convertirse en una vicejefatura, recuperó su jerarquía ministerial en 2025 y ahora vuelve a quedar absorbido por la Jefatura de Gabinete. El constante rediseño refleja la búsqueda del oficialismo por adaptar la estructura estatal a las necesidades políticas de cada etapa.

Desde el Gobierno sostienen que la medida apunta a simplificar la administración y mejorar la coordinación entre las distintas áreas del Ejecutivo. Sin embargo, la decisión también implica una mayor concentración de poder político en la figura del jefe de Gabinete, quien pasa a controlar la administración cotidiana del Gobierno y las negociaciones con los gobernadores, un rol especialmente sensible en un contexto de discusión permanente por fondos, obras públicas y leyes en el Congreso.

La modificación también reabre el debate sobre el federalismo y el peso político de las provincias dentro de la administración nacional. Tradicionalmente, el Ministerio del Interior fue la cartera encargada de mantener el diálogo institucional con los mandatarios provinciales. Al quedar integrado dentro de la Jefatura de Gabinete, ese vínculo dependerá directamente del funcionario de mayor peso político después del Presidente.

Con esta nueva reorganización, Milei vuelve a imprimir su sello sobre la estructura del Estado. La eliminación de un ministerio y la concentración de funciones en la Jefatura de Gabinete muestran una administración que continúa redefiniendo su funcionamiento interno mientras busca mantener bajo un mismo mando las principales decisiones políticas del Gobierno nacional.