El peronismo empezó a mover las fichas para intentar ordenar una interna que durante los últimos meses estuvo marcada por fuertes diferencias y cruces. Axel Kicillof, Máximo Kirchner y Sergio Massa compartieron una reunión junto a gobernadores y referentes parlamentarios con un objetivo concreto: abrir una instancia de coordinación y empezar a construir una estrategia común de cara a 2027.
El encuentro no significó el cierre de las disputas internas, pero sí dejó una señal política: los principales sectores del peronismo aceptaron sentarse en una misma mesa y avanzar hacia un esquema de convivencia.
Una mesa para contener la interna
La principal definición fue avanzar en la creación de una mesa política que reúna a representantes de las distintas corrientes del peronismo.
La idea es que ese espacio funcione como ámbito para procesar las diferencias y evitar que las disputas internas terminen condicionando la estrategia electoral del PJ. La discusión tendrá especial peso en la provincia de Buenos Aires, donde el vínculo entre Kicillof y el kirchnerismo atravesó largos períodos de tensión.
Desde el Movimiento Derecho al Futuro, el espacio del gobernador, aparecen como posibles integrantes Andrés Larroque y Carlos Bianco, aunque todavía no hay nombres confirmados. El kirchnerismo y el massismo, por ahora, mantienen un “silencio stampa” sobre quiénes serían sus representantes.
La composición y el funcionamiento de esa mesa serán una de las primeras pruebas para medir si la tregua tiene posibilidades de sostenerse.
Las PASO, primer punto de coincidencia
Más allá de la rosca interna, hubo un acuerdo concreto: defender las PASO frente al proyecto del Gobierno nacional para eliminarlas.
Para los distintos sectores del peronismo, las primarias pueden funcionar como una herramienta para resolver las diferencias internas mediante el voto y, al mismo tiempo, darle legitimidad a las candidaturas que surjan de ese proceso.
La defensa de las PASO aparece así como uno de los primeros puntos capaces de unir a espacios que todavía mantienen diferencias sobre el liderazgo y el rumbo del movimiento.
Una foto que excede a la provincia
La presencia de gobernadores también le dio al encuentro una dimensión nacional. Participaron Ricardo Quintela, Sergio Ziliotto, Gildo Insfrán, Gustavo Melella y Gerardo Zamora, dirigentes que venían reclamando una mayor coordinación del peronismo frente al Gobierno de Milei.
También estuvieron Germán Martínez y José Mayans, jefes de las bancadas peronistas en Diputados y Senado. Su participación incorporó la dimensión parlamentaria y la necesidad de coordinar posiciones frente a la agenda oficialista.
El acercamiento adquiere especial relevancia por la relación entre Kicillof y Máximo Kirchner, atravesada por diferencias políticas y períodos de escaso diálogo. Massa, en tanto, mantuvo canales con ambos sectores y ocupa una posición particular dentro de esa disputa.
Por eso, el encuentro puede leerse menos como un acuerdo cerrado que como un primer intento de descongelar una interna que todavía está lejos de resolverse.
Ahora viene la parte más difícil: definir quiénes integrarán la mesa, qué poder tendrá y si los distintos sectores están realmente dispuestos a sostener el pacto de no agresión. El objetivo ya está planteado: llegar a 2027 con un peronismo capaz de competir sin que la interna vuelva a convertirse en su principal problema.