Daniel Alfredo Neira acordó su salida del Enacom y recibió una indemnización de $110 millones. Al día siguiente comenzó a trabajar en el INTA con un cargo gerencial, en medio del ajuste del Estado.
El caso de Daniel Alfredo Neira genera interrogantes dentro de la administración pública. El funcionario acordó un retiro voluntario del Ente Nacional de Comunicaciones, Enacom, donde trabajaba desde 2012 y se desempeñaba como subdirector de Contabilidad y Finanzas. Por su desvinculación recibió una indemnización de $110 millones.
Pero la particularidad del caso aparece inmediatamente después: apenas un día más tarde comenzó a trabajar en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, INTA, organismo que depende de la Secretaría de Agricultura, con un cargo gerencial.
La secuencia se produjo mientras el Gobierno impulsa una política de reducción y reorganización del Estado, lo que puso el caso bajo la lupa.
De una indemnización millonaria a un nuevo cargo
Según publicó Tiempo, los trámites para el ingreso de Neira al INTA comenzaron el 1° de julio, 23 días antes de que se formalizara su nombramiento.
La cronología continuó de la siguiente manera: el 28 de julio quedó habilitado para cobrar la indemnización, el 31 de julio se concretó su desvinculación del Enacom y el 1° de agosto comenzó a trabajar en el INTA.
La composición de los $110 millones también fue detallada. Por su antigüedad recibió $73 millones, mientras que otros $24 millones correspondieron a vacaciones no gozadas y $9 millones al preaviso.
La proximidad entre ambas situaciones es uno de los puntos que generó cuestionamientos: Neira obtuvo una compensación millonaria por dejar un organismo estatal y, prácticamente sin interrupción, pasó a ocupar un nuevo puesto dentro de otra dependencia del Estado.
Un experimentado funcionario público consultado por LPO cuestionó la modalidad y sostuvo que, si una persona va a asumir otro cargo político, “no te desvinculás. Renunciás y te vas al otro cargo”.
El mismo funcionario calificó de “despropósito” lo ocurrido y agregó: “Tiene que haber arreglado con alguien muy pesado. No a cualquiera le dan eso. Huele a tongo”.
Se trata, en este caso, de una interpretación atribuida al funcionario consultado y no de una conclusión oficial sobre el expediente de Neira.
El caso que quedó bajo la lupa del Gobierno
La situación también generó comentarios dentro del propio Gobierno. “Es muy raro lo que pasó. Nunca debería haber pasado el filtro de Sturzenegger. O no lo vieron o se hicieron los tontos”, analizaron desde la administración, según la información publicada.
La referencia apunta al proceso de revisión y reducción del gasto estatal asociado a la gestión de Federico Sturzenegger, aunque el material disponible no precisa qué intervención concreta tuvo el funcionario en este caso.
El punto central es la particular secuencia administrativa: una salida del Enacom acompañada por una indemnización de $110 millones y un ingreso prácticamente inmediato al INTA.
En medio de la política de ajuste del Estado, el caso de Daniel Neira plantea así un interrogante sobre los criterios utilizados para desvincular, indemnizar y posteriormente incorporar a funcionarios en distintos organismos de la administración pública.