Patricia Bullrich presentó su nueva declaración jurada patrimonial en un contexto atravesado por la creciente polémica alrededor de Manuel Adorni y las sospechas por presunto enriquecimiento ilícito que golpean al Gobierno nacional.

El movimiento de Bullrich fue leído dentro del oficialismo como un gesto político en medio de la crisis interna que generó el caso Adorni, cuya demora en presentar documentación patrimonial abrió tensiones incluso dentro de La Libertad Avanza.
La propia Bullrich había sido una de las primeras dirigentes libertarias en pedir públicamente que el jefe de Gabinete presentara “de inmediato” su declaración jurada para evitar que el tema siguiera dañando al Gobierno. “No puede quedar la sensación de que somos iguales a los que vinimos a correr”, había advertido la senadora días atrás.
En las últimas horas, además, la vicepresidenta Victoria Villarruel también se sumó a la presión y aseguró que “todos” esperan que Adorni acelere la presentación de la documentación patrimonial.
Mientras tanto, en la Casa Rosada buscan contener el impacto político del escándalo y sostienen públicamente al funcionario. Sin embargo, distintas versiones hablan de incomodidad interna, preocupación por la imagen del Gobierno y diferencias cada vez más visibles entre sectores libertarios.
La nueva declaración jurada de Bullrich apareció así como una señal hacia adentro y hacia afuera del oficialismo: una forma de marcar transparencia propia mientras el caso Adorni sigue sin cerrarse y continúa generando ruido en la gestión de Javier Milei.