La seguridad volvió a instalarse en el centro de la discusión política en La Plata, aunque esta vez por una propuesta que muchos consideran tan polémica como inviable. El concejal libertario Nicolás Morzone quedó envuelto en una fuerte controversia luego de plantear en redes sociales la construcción de un muro para impedir el ingreso de delincuentes y «fisuras» provenientes del Conurbano.
La frase surgió en medio de un cruce en la red social X con la presidenta del bloque de Fuerza Patria, Josefina Bolis. Lejos de moderar el tono, Morzone redobló la apuesta y publicó: «Yo lo que quiero es construir un gran muro en La Plata y que no entre nunca más ningún fisura ni delincuente del Conurbano a robarle y amedrentar a nuestros vecinos».
La declaración generó un inmediato rechazo de dirigentes políticos y usuarios de redes sociales, que cuestionaron tanto el contenido de la propuesta como el mensaje que transmite hacia los habitantes de ciudades vecinas.
Acusaciones de segregación
Desde Fuerza Patria, Josefina Bolis respondió con dureza y acusó al edil de fomentar la discriminación territorial.
«Nada de anarquía. Lo que queremos es ponerle un freno a la discriminación y el segregacionismo. El concejal Morzone debería pedirle perdón a los vecinos de Varela y Berazategui por sus dichos», afirmó.
Las críticas apuntan a que el planteo no distingue entre delincuentes y ciudadanos que diariamente circulan entre La Plata y distintos municipios del Conurbano por motivos laborales, educativos o familiares.
De hecho, miles de personas viajan todos los días entre la capital bonaerense y distritos como Florencio Varela, Berazategui, Ensenada o Berisso. En ese contexto, la idea de levantar una barrera física aparece para muchos como una propuesta imposible de ejecutar y desconectada de la realidad urbana del área metropolitana.
El «plan antifisuras»
La iniciativa forma parte de lo que Morzone denomina «plan antifisuras», una serie de medidas orientadas a endurecer controles y sanciones sobre distintas conductas vinculadas al espacio público, como caravanas de motos, picadas y desórdenes urbanos.
Sin embargo, fue la propuesta del muro la que terminó monopolizando la discusión pública.
Para sus detractores, el problema no pasa solamente por la factibilidad de la medida, sino por el mensaje político que encierra. Consideran que instala una lógica de estigmatización sobre amplios sectores sociales y territoriales, al asociar el origen geográfico con la delincuencia.
Seguridad, entre la gestión y el impacto mediático
La polémica también abrió un debate más amplio sobre cómo abordar la inseguridad en la capital bonaerense.
Nadie discute que La Plata enfrenta problemas vinculados a robos, violencia urbana y deterioro de la convivencia en distintos barrios. Sin embargo, las críticas sostienen que la respuesta debería centrarse en políticas concretas y coordinadas entre distintos niveles del Estado.
Mayor iluminación, sistemas de monitoreo eficientes, patrullaje preventivo y programas de inclusión para jóvenes aparecen entre las demandas recurrentes de vecinos y especialistas.
En ese marco, la idea de construir un muro fue interpretada por muchos como una provocación destinada a generar impacto mediático más que una propuesta con posibilidades reales de implementación.
Mientras tanto, el debate ya salió de La Plata y llegó a Berazategui y Florencio Varela, donde los dichos del concejal libertario provocaron malestar y sumaron un nuevo capítulo a la discusión política sobre seguridad en la provincia de Buenos Aires.